vie 12a. Ordinario año impar (Id=437)
Todos sus hijos varones serán
circuncidados, como señal de
Lectura de libro del Génesis
17, 1.9-10.15-22
Cuando Abrán
tenía noventa y nueve años, se le apareció el Señor y le dijo:
"Yo soy el Dios todopoderoso. Camina en mi presencia y seme
fiel. Cumple mi alianza tú y tu posteridad, de generación en generación. La
alianza que hago contigo y tus descendientes, y que tienen que cumplir,
consiste en que todos sus hijos varones serán circuncidados.
Saray, tu esposa, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré y ella te dará un hijo, y yo
lo bendeciré; de él nacerán pueblos y reyes de naciones".
Abrahán se postró en tierra y se puso a reír, diciendo en su interior: ¿Podrá
un hombre de cien años tener un hijo, y Sara, a sus noventa, podrá dar a luz?
Entonces Abrahán le dijo a Dios:
"Me conformo con que le conserves la vida a Ismael".
Dios le respondió:
"Sara, tu esposa, te dará un hijo y le pondrás por nombre Isaac. Con él y
con sus descendientes estableceré mi alianza, una alianza perpetua.
En cuanto a Ismael, también te he escuchado. Lo bendeciré, lo engrandeceré y
haré que su descendencia sea muy numerosa; engendrará doce príncipes y será
padre de un gran pueblo. Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el que Sara
te dará a luz el año que viene, por estas fechas".
Y cuando Dios terminó de hablar con Abrahán, se retiró.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 127
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Ecce sic benedicétur
homo, qui timet Dóminum.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus
caminos; comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Ecce sic benedicétur
homo, qui timet Dóminum.
Su mujer, como vid fecunda, en medio de
su casa; sus hijos como renuevos de olivo, alrededor de su mesa.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Ecce sic benedicétur
homo, qui timet Dóminum.
Esta es la bendición del hombre que teme
al Señor: "Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida".
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Ecce sic benedicétur
homo, qui timet Dóminum.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
Ipse infirmitátes nostras accépit, et aegrotatiónes nostras
portávit.
Aleluya.
Señor, si quieres, puedes curarme
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
8, 1-4
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran
multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo:
"Señor, si quieres, puedes curarme".
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole:
"Sí quiero, queda curado".
Inmediatamente quedó limpio de
"No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al
sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu
curación".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.